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Sueña mucho, escribe más.

Con este objetivo abrí el blog. Fue como una semilla. Una que solucionaba las inquietudes de no saber qué hacer y me daba la motivación suficiente como para empezar. Ahora se ha convertido en no mucho más que en un brote. Un brote que ha recibido un ligero apoyo, una cómoda constancia, pero con el mimo y cariño con el que se trata a un baobab. Y ese es mi objetivo. Una escritura abundante, recia con su estilo y una constancia para llegar lo más alto que alcance el tronco. Por eso, entreno mi creatividad, escribiendo relatos cortos mensuales donde exploro estructuras e ideas nuevas. Terrenos inexplorados para un chaval que aún le queda mucho por escuchar, ver y leer. Sin embargo, hace casi un año que planté aquel brote. Veo lo fuerte que se ha estado haciendo y lo mucho que me ha aportado la paciencia y la constancia de cuidarlo, aunque a veces parezca que la regadera está vacía. Y ahora es cuando me adentro a mantener una enredadera. No tengo ni idea de enredaderas. Nunca he escrito artículos periodísticos. Los pocos artículos que leo no son periodísticos casi. Sin embargo, me he dado cuenta que no puedo controlar mis ganas de colgar de los muros de la cultura y de la sociedad. Mostrando mi opinión de la manera más atractiva y humilde que conozco, pero sin perder el espíritu de las enredaderas. Embellecer las fachadas más grises de la realidad.

Bienvenido a mi blog.